Lecciones en el aula 4/4
¿La clase europea?
Terminó el trimestre.
El profesor reunió a sus alumnos por última vez, ya lo suficientemente maduros para reflexionar.
"Han visto tres modelos", dijo.
"Igualdad sin esfuerzo, competencia sin límites y el equilibrio del mérito compartido.
Este camino, hijos míos, es el de nuestro continente". Se puso de pie con expresión seria.
"Francia creía en la igualdad, el Reino Unido en el mérito,
los países nórdicos encontraron cierto equilibrio.
Pero mañana, ¿qué pasaría si lográramos unir estas fuerzas más allá de las fronteras nacionales?
No una Europa de normas, sino una Europa de pueblos y voluntades". Hizo una pausa y añadió en voz baja:
"Cierren los ojos e imaginen.
Imaginen una unión de mentes donde el trabajo, la justicia y la fraternidad ya no se opongan,
sino que armonicen, como las notas de una sola sinfonía". Los estudiantes escucharon en silencio.
Marie, Lucas y Tom finalmente comprendieron.
El verdadero éxito no consistía en derrotar a los demás, sino en progresar juntos.
El profesor concluyó:
“El verdadero ideal no es la igualdad ni la gloria, sino la armonía.
Una sociedad justa no borra las diferencias, las armoniza.”
Moraleja.
De la Francia igualitaria al Reino Unido meritocrático,
de los países nórdicos del equilibrio a una Europa más fraternal,
el destino de la humanidad no es elegir entre uno y otro,
sino construir juntos una libertad compartida.
Nota:
Juntas, estas cuatro fábulas forman un viaje iniciático.
De la ilusión de igualdad a los excesos del mérito, de la búsqueda del equilibrio a la fraternidad de los pueblos, un viaje de aula en aula, que se convierte en un viaje de humanidad.
Fin de ciclo.
"¿Pero quizás este sea el comienzo de una Europa por reinventar?... La necesidad no conoce leyes."
El profesor reunió a sus alumnos por última vez, ya lo suficientemente maduros para reflexionar.
"Han visto tres modelos", dijo.
"Igualdad sin esfuerzo, competencia sin límites y el equilibrio del mérito compartido.
Este camino, hijos míos, es el de nuestro continente". Se puso de pie con expresión seria.
"Francia creía en la igualdad, el Reino Unido en el mérito,
los países nórdicos encontraron cierto equilibrio.
Pero mañana, ¿qué pasaría si lográramos unir estas fuerzas más allá de las fronteras nacionales?
No una Europa de normas, sino una Europa de pueblos y voluntades". Hizo una pausa y añadió en voz baja:
"Cierren los ojos e imaginen.
Imaginen una unión de mentes donde el trabajo, la justicia y la fraternidad ya no se opongan,
sino que armonicen, como las notas de una sola sinfonía". Los estudiantes escucharon en silencio.
Marie, Lucas y Tom finalmente comprendieron.
El verdadero éxito no consistía en derrotar a los demás, sino en progresar juntos.
El profesor concluyó:
“El verdadero ideal no es la igualdad ni la gloria, sino la armonía.
Una sociedad justa no borra las diferencias, las armoniza.”
Moraleja.
De la Francia igualitaria al Reino Unido meritocrático,
de los países nórdicos del equilibrio a una Europa más fraternal,
el destino de la humanidad no es elegir entre uno y otro,
sino construir juntos una libertad compartida.
Nota:
Juntas, estas cuatro fábulas forman un viaje iniciático.
De la ilusión de igualdad a los excesos del mérito, de la búsqueda del equilibrio a la fraternidad de los pueblos, un viaje de aula en aula, que se convierte en un viaje de humanidad.
Fin de ciclo.
"¿Pero quizás este sea el comienzo de una Europa por reinventar?... La necesidad no conoce leyes."